12 diciembre, 2014

SÍGANME LAS SEÑAS.




Los brazos extendidos  enseñan las manos con las palmas  hacia arriba que ascienden  de  manera parsimoniosa. Tumbadoras, congas  y alegres aumentan el volumen in crescendo. Si el director realiza el movimiento de manera inversa, girando las palmas, genera el efecto contrario. Por instantes  se escuchan aires de Jazz, Zamba o Currulao. Toda interpretación nace y muere en ese mismo momento.
Una señora de avanzada edad, sentada  a mi lado, mueve sus hombros al son de un tambor, hace unos minutos casi no podía  ni caminar.  Otras dos chicas, desde sus sillas, intentan crear una coreografía jugando con la soltura de sus brazos. 
El director,  se voltea y nos ofrece señas a los espectadores,  nosotros aplaudimos, aullamos y guardamos silencio.
La Sonora por Señas es el nombre de esta agrupación de catorce hombres, que sin ser sordomudos, se comunican con un lenguaje que el director muestra con sus manos, denominado percusión con señas y que además trabaja mediante la improvisación. Es decir que ni los músicos saben  que ocurrirá en ese show, Escucharlos en vivo es experimentar un alto grado de espontaneidad. 
Y aunque  parafrasee a la agrupación puertorriqueña, La Sonora Ponceña, su identidad  se aleja de  cualquier cliché.


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Un veintiún de agosto de este año me encontré en los pasillos del auditorio Xepia de la Universidad Autónoma con un hombre delgado, de cabello largo y  nariz aguileña. Un Fito Páez valluno. Se trata de Rodrigo Matta el director de La Percumotora, una banda que nació en Cali en el 2012 y que implementó un lenguaje en el que se maneja un código netamente corporal. La idea nace a raíz de una beca que se ganó Mattta para estudiar música  en Argentina. Allá tuvo la oportunidad de ver la banda  La Bomba del Tiempo, agrupación musical que fusiona el folklor  de Buenos Aires con la percusión brasilera, uruguaya y africana. Fueron tres años de estudio en la escuela  CERPS (Centro de estudio de percusión con señas) y fue en ese tiempo en el que aprendió las herramientas de la  improvisación. Mira su reloj de pulso  y me  dice que dentro de poco va a iniciar el espectáculo, no sin antes añadir que él fue el que trajo ese lenguaje musical al país. Me despido y minutos previos le pregunto por La Sonora por Señas. Su rostro cambia, esboza un gesto de molestia, confiesa que ese grupo se originó por una diferencia entre sus directores y culmina con una frase, que para mí sonó diplomática: “Sé que existen más o menos desde abril y que están trabajando también”.

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Con el dedo índice  se señala a cada músico  que responderá la siguiente seña. De esta forma se puede  seleccionar a un músico específico o a un  grupo que no esté  compuesto por ellos,  el público o  también llamados cómplices, para que atiendan a las diferentes señas.  Es importante mirar a cada músico para confirmar que él  ha visto la indicación.
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Fue una tarde de un quince de Julio  cuando arribé a La Fundación Hábitat, una casa de tres pisos ubicada en el barrio Santa Isabel en toda la  carrera 38, enfrente de La Universidad Libre. En ese lugar trabaja, como promotor cultural, David Molina, el director de La Sonora por Señas.  Ahí  también  es el ensayadero de la banda, Molina me habló de Matta. Siento en el tono de su voz un dejo de rencor, de herida, de dolor. Inicia narrando que él se echó a La Percumotora al hombro, y que hasta había logrado cierto liderazgo con  los músicos. Así que un día Rodrigo, de manera arbitraria,  le comunica que él no continúa.  Ese acontecimiento sembró, en el que  sería el futuro director de  La Sonora,  una obsesión: Estudiar durante horas, leyendo libros acerca del lenguaje de señas, practicar y practicar. Lo que fue una relación  maestro – púpilo se transformó en una dura competencia por demostrar quién es el mejor. 
Otro de los detonantes surgió a raíz de un toque a Medellín, en el que incluía viáticos y el pago de dos millones de pesos a cada músico. Rodrigo no aceptó la  propuesta. Eso motivó a David, en una reunión de La Percumotora, a levantar la mano  y decir quien se iba con él. Se llevó a la mitad del grupo. El toque al fin nunca se dio.
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En La Sonora por Señas no hay mujeres. O  por lo menos no en la  tarima. La única presencia femenina se descubre en el área administrativa. Mientras que en La Percumotora está  en la percusión Valentina Arenas. Ella manifiesta que la experiencia en el grupo ha sido gratificante. El aprendizaje es continuo porque siempre se está estudiando, además disfruta mucho las bromas de sus compañeros.
Por otra parte David Molina, director  de La Sonora por Señas, cuenta que en una ocasión una chica intentó ingresar a la banda pero le tocó irse para Bogotá. Agrega que una mujer sería rico, pero ya dos es complejo, porque entre ellas se odian. Remata citando una frase del director de cine Woody Allen: “A las mujeres no hay que entenderlas porque las  mujeres se quieren y se odian, yo prefiero quererlas”.
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Miguel Cabezas no es músico. Sin embargo hace parte del grupo que decidió desertar de La Percumotora. Confiesa que ingresó a La Sonora por la confianza que le inspira David.  Para  Cabezas, Molina ha sido como un padrino. Se conocen desde hace cinco años, época en que decidió practicar Capoeira, arte marcial brasilero de origen africano que combina baile, música y acrobacias,  en el que David fue su mentor. Ahora Miguel no solo hace parte de La Sonora  sino que trabaja para la  Fundación Hábitat. Es quien mantiene todo en orden: limpia, organiza el lugar, está pendiente del letrero de la puerta que da  a la calle, entre otros oficios. Sin embargo expresa que es de lo que menos sabe de música en La Sonora, por tal  razón solo se ha dedicado a tocar la campana, entre otros instrumentos, pero él sueña con estudiar para tocar percusión. Por tal razón  acoplarse fue difícil, porque hay conceptos que no entiende. Pero por fortuna sus compañeros lo han apoyado, le dan pautas, están pendientes de su proceso de aprendizaje  y eso le ha facilitado la adaptación. Rescata que cuando alguien no hace un corte bien, le hacen la  bulla, pero no con el objetivo de “echarle aceite”, expresión entre el  argot de los músicos que significa humillar al otro, sino que es un mecanismo para incentivar la exigencia de los artistas de la agrupación.
Miguel también ha aprendido  el arte del clown, de ser recreacionista y hasta tocar Zamba,  porque sabe que vivir de la música es difícil, por eso entiende que debe rebuscarse, se debe convertir en un todero.
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En la carrera cuarta con cuarenta y cinco, en el barrio Salomia, Bernardo Gutiérrez, más conocido en La Sonora como  “ Koko”, asoma por un balcón. Es un joven de apenas veintiséis años, pero su figura rolliza y su barba frondosa lo hacen ver mayor. Alterna su rol en La  Sonora con el de baterista en una banda de rock denominada Dr. Jekyll. De igual manera utiliza la terraza de su casa como ensayadero de bandas.  Cuando le pregunté por su experiencia en La Sonora me confesó que había llegado por audición y que al principio le dio susto porque por ese entonces estudiaba en el IPC, Instituto Popular de Cultura y los profesores le pedían que tocara en la marimba  un currulao y él  lo hacía, después le pedían música del Pacífico y a él  le sonaba igual, no sabía diferenciar un ritmo del  otro. Cuando recién ingresó a La Sonora se ensayaba dos veces a la semana y se estudiaban ritmos de África y a la sesión siguiente otro de Cuba.  Y todos los debía memorizar, situación que lo mortificó porque no traía ese bagaje. Sin embargo ahora siente que se ha vuelto más estudioso y eso le ha ayudado a acoplarse rápido y a conectarse con los demás miembros de  la agrupación.


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Eddy Colman, fue hasta hace unos meses programador de la emisora El Sol de la cadena radial RCN y jurado de Metrópolis, un proyecto que promovía grupos locales de salsa o hip hop. Para Colman un grupo debe tener una canción bandera para abrirse espacio en los medios de comunicación y así darse a su público. El paso siguiente es hacer buen mercadeo y uno de los aspectos que se debe tener en cuenta es la novedad de la propuesta musical. Sin embargo para David Molina el hecho de pegar en la radio no es su objetivo. Su argumento es que La Sonora por Señas no toca una canción como tal, sino que su  música nace de una creación, pero en lo que sí están orientados es  que su trabajo pueda  convertirse en un producto comercial: “como el disfrute de lo que hacemos ,la pasión que tenemos por el toque del tambor , lo bacano que es estar en la  escena , lo que  estoy viviendo de unos años para acá que es crear en el momento y tener ese vínculo con ese público asistente, esto lo queremos hacer lo más  comercial del mundo”.

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Eran las diez de la mañana, estoy sentado en una banca por el pasillo que está  adelante del Café y Café que colinda con La librería Nacional del Centro Comercial Chipichape, al norte de Cali. Allí arriba un hombre de uno ochenta  de estatura, lleva  puesta  una gorra gris que hace juego con su camiseta. Es Richard Yori, un melómano y el actual asesor musical de Delirio. Él con acento arrastrado me comenta la importancia  de la aparición de estos grupos con propuestas novedosas.  Apela que no importa que sea rock, blues o jazz, lo relevante es la exploración porque eso nutre  a cada músico y en lo que respecta a la promoción argumenta: es probable que veinte o veinticinco años antes era imposible hasta para ellos pensar en grabar pues porque antes las condiciones para grabar eran otras y había que  alquilar un estudio y tener buenos micrófonos,  tener a un ingeniero y además de todo hacer una buena mezcla, ahí  está el éxito de una buena mezcla y sacarlo y sentarse a esperar, era muy difícil los costos eran altísimos. Ahora cualquiera de nosotros estamos en la  posibilidad de hacer una grabación, sea digital de audio o de  vídeo, hay concursos para hacer películas con su cámara. Lo mismo es en la música  ahora es mucho más fácil porque hay los medios de  dispersar esa información  y de hacer una muestra, grabarlo y subirlo al ciberespacio”. De igual manera opina que quien plantó la semilla para que la proyección a nivel internacional de estas propuestas  fue Hugo Candelario que tuvo la fortuna de viajar por todo el mundo a llevar el currulao y la música del pacífico. Hoy existe  un formato denominado World Music, que consiste  en una mezcla de varios géneros de la música para venderlos mejor en los festivales. 

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Son las siete de la noche de un viernes once de julio en la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero. Los músicos lucen camisa blanca de lino y pantalón dril caqui.  Los abriga una luz cenital:
TAKAPATA PUM… PITIKA… TAN TAN… PRARRRRRRA… BUMMMM… SHISHISHISHA… PUM PA TA CUM… PUKATA PLUM… TRA PRARRATA PLAN … 

La señora de avanzada edad que se le dificultó sentarse a mi lado ahora aplaude, grita, mueve sus hombros. Las chicas se contienen de ponerse de pie y bailar. Me percato que el director  de nuevo gira,  nos mira, y nos enseña una nueva seña. Me uno a la complicidad. Uno  de los músicos lanza un estribillo: “ La Sonora en la casa … ¡ Ay cómo va!”…  De nuevo repite la primera frase, nos indica que respondamos y cantamos al unísono: ¡ Ay cómo va! …  Al terminar el show salgo extasiado y es ahí cuando tomo la firme decisión de contar esta historia. 

28 julio, 2014

CALICULTURA.





En las calles de esta urbe tropical escucho a sus habitantes quejarse porque en La “Sucursal del Cielo” no hay cultura. Algunos osados se han ensañado en  compararla con latitudes como Bogotá, Medellín o la misma Cartagena.
Sin embargo me entero por algunos medios de comunicación que  está en pleno furor un Festival de Salsa, que además el director de cine  Óscar “ Papeto” Ruíz, está próximo a exhibir en salas de cine su película  “ Los Hongos” y que grandes exponentes de nuestro folclor están en el exterior mostrando una cara amable de Cali. Entre ellos se destacan: Esteban Copete con su Kinteto pacífico, que  se fueron de presentación a Washington o Herencia de Timbiquí que arrancan una gira por Europa.
Pero no solo el trabajo de los artistas mencionados con anterioridad  es relevante en nuestra región, descubro que atrás de ellos están emergiendo nuevos talentos que experimentan con diversos géneros  y puestas en escena como ocurre con la Percumotora y la  Sonora por Señas.
Las dos emplean un  mecanismo  novedoso. En el show ellos no sabe que puede pasar, todos los músicos están  a la expectativa de un código de señas que el director les transmite, para así generar un ambiente de  espontaneidad. El valor agregado que tiene  la segunda agrupación es que incluye la participación del  público al que deciden  denominarlo “cómplices”.

Así querido lector  le aconsejo que deje a un lado el “Calibalismo” y se acerque a leer la programación cultural de la ciudad para que la disfrute, al igual que yo,  y así mismo riegue la bola para cimentar una imagen positiva de nuestra región.

14 julio, 2014

CARGANDO MI CRUZ.




Mujeres con  piernas  torneadas, pechos firmes y  piel tostada por el sol  son algunos ingredientes que galardonan las  constantes subidas que estoy realizando al cerro de las tres cruces.   Sin embargo, aunque no lo crean, mi motivación  es otra: mejorar mi estado físico.
Desde hace años los resultados de mis chequeos médicos no han  sido favorables. Cada galeno esgrime una queja por mí desparpajada manera de vivir: consumo de  alimentos altos en grasa saturada, harina y poco ejercicio. Algunos se han atrevido a indagar si quiero seguir con vida.
Ante tanta presión decidí aprovechar la  temporada de  vacaciones, y una tusa tenaz, para lanzarme a la aventura de caminar  casi a diario por diversos senderos que desembocan en el reconocido lugar.
Desde eso de las siete y media de la mañana me apero de gorra, camiseta, bermuda, doble media, para evitar las ampollas, y zapatillas cómodas. El sol por esta temporada azota con sus brazos como látigos de fuego. Por tal razón, en ocasiones me aplico protector.
Como muchas actividades en la  vida lo  más  duro consiste en  arrancar. Así que toca armarse de fuerza interior y gritar, así sea en mi cabeza:  ¡Vamos tú puedes, eres un guerrero!  Para los más audiovisuales pueden encerrarse a mirar una maratón de ROCKY  todo el domingo y arrancar un lunes.
En el recorrido se topa uno con gran diversidad de pájaros de distintos colores y trinos. De igual manera el trayecto es auspiciado por una sinfonía de chicharras que te otorgan cierto ritmo al  caminar.
En algunos tramos me doy licencia para trotar. Sin embargo es tal la empinada que tengo que parar al sentir que mi corazón se  transforma en un instrumento de  percusión.
Mi ilusión se resume en que en la cima me espera un vaso desechable con sumo de zanahoria, por la módica suma de tres mil pesos. Así que al llegar, agitado, me recibe uno de los vendedores que aunque sabe que voy a pedir, pregunta:
-       Quiubo patrón ¿qué le sirvo?-

 Lo importante del asunto es que me consienten, porque me dan crédito.
Unas escaleras me llevan  a un gimnasio improvisado junto a las cruces imponentes que otean la urbe. Allí entre barras, pesas de cemento, y tablas para hacer abdominales, se reúnen infinidad de personas de distintos estratos sociales, razas, lenguas  y culturas para rendirle culto al cuerpo.

Algunos se toman las barras para hacer malabares, brincan, dan volteretas en el aire, no solo para enseñar sus músculos trabajados sino para utilizar su destreza física como estrategia de conquista. Al ver este espectáculo asocio esas imágenes con la de los monos en mis visitas al  zoólogico, que hacen alarde de su indudable   agilidad motriz  para llamar la atención de las  féminas.

Al final decido emprende el descenso, no  sin antes  constatar que mi “ mal humor”, consecuencia de mi excesiva sudoración,  me  convierte en un lobo estepario entre la  multitud.



11 julio, 2014

OLORES.

Mis despertadores se aglutinan. Por un lado es el pequeño halo de luz que se filtra por la cortina de mi ventana, como el chico que se colea en la fila de la  cafetería del colegio, y por el otro está el  ruido en la cocina. Sí, en mi casa mi madre es la primera que se levanta, su obsesión aséptica la obliga a limpiar cada recoveco de ese espacio culinario con vinagre.  Cada que llega esa  fragancia se dispara en mi memoria una secuencia de imágenes de mi niñez, relacionando esa fragancia con una sensación de amargura, porque me obligaron a ingerir esa bebida aceitosa, parar  mitigar el incesante dolor de estómago. Confieso que aunque surtía efecto, para mitigar el  malestar, sembró en mí cierta  repulsión.
 En cada mañana mi misión  consiste en preparar el  jugo de  naranja. Así que  el recinto queda  impregnado de esa  fragancia  cítrica  que explota con cada exprimida y que en ocasiones salpica a mi madre.


Sin embargo al avanzar el día, el sopor se acrecienta y aquellos humores plácidos, a lociones dulces que ella se aplica para salir a sus diligencias, a su llegada  se transforman en un olor similar a las bolitas de neftalina que ubicamos en los armarios.




25 abril, 2014

El diablo no existe, pero la culpa es el peor enemigo del hombre.


Su nombre es Diego, pero en Capurganá  lo conocen  como “El Gato Volador”. De complexión recia, seco de carnes y enjuto de  rostro, se asemeja más  a un pirata que un  hidalgo que cabalga  en su rocín, aunque sus ideas  en ocasiones parezcan quijotescas. 
Tiene la magia del  encantador de  serpientes. Le gusta realizar varias  actividades a la vez y mientras  funge como mesero en un restaurante le explica a un turista extranjero como las  mujeres hablan el portugués.   Con un ademán exagerado y a todo pulmón pronuncia: “ Eu quero una Coca- Cola estúpidamente gelada”. Al final retumba una carcajada y concluye que le fascina ese idioma porque las mujeres lo hablan cantando y bailando al mismo tiempo.
De madre francesa y padre colombiano de origen español este trashumante es un ícono de  la hibridación cultural. Aprendió  a hablar inglés en  el British Council  de Bogotá por el simple capricho de conquistar mujeres debido a que despreciaba esa lengua por la influencia de su madre que le había enseñado que los americanos habían invadido a Francia en la Segunda  Guerra Mundial.
Después de  vivir un tiempo en París, decidió regresar a Bogotá en busca  de una novia, pero no la encontró, al tiempo se enteró que se había  radicado en Quito, Ecuador.  Así que tomó un vuelo y en el primer taxi que halló se dedicó a buscarla por toda la ciudad hasta que  dio con su paradero. El idilio sólo les duró cuatro días, así  que a su regreso a la  capital se topó en un callejón con un aviso de Capurganá en una agencia  de viajes. Decidió tomar rumbo hacia esa región y fue tanto su amor por esta tierra paradisíaca que de los ocho días que pensaba quedarse se transformaron en ocho años.
Entre su itinerario en la región está limpiar las  calles del puerto, ofrecer la diversidad gastronómica a los turistas entre las que se destaca,  la arepa de huevo, la  carimañola y la butifarra o como guía por las diferentes rutas tanto selváticas, montañosas como marítimas del sector.

Se considera un blanco con alma  de negro. Mientras enseña su mirada perdida hacia el firmamento evoca una anécdota: “ Mi primera  novia era  negra de ojos  verdes, me acuerdo  que mi padre, que  era un  poco  racista, me dijo que si me casaba con ella me deseredaba así que tuve la oportunidad de invitarla a  una  finca  en unas  vacaciones y a los  tres días,  cuando  volví de  darle  vuelta  al ganado, encontré  que  mi padre estaba muy  tranquilo con mi  novia y dijo que nos casáramos. Sin embargo ese hecho  nunca sucedió  pero ver  ese cambio en él fue increíble.  Y esa es una de las razones por la que la  raza negra me atrae”.
Su trasegar por el planeta lo ha complementado con lectura. Uno de  los libros que desde temprana edad le llamó la atención fue “El libro de la Selva “ de Kipling.  Posteriormente lo impresionó “ El Principito” y en una temporada que se desempeñó como profesor en la isla de  San Andrés se enamoró de Juan Salvador Gaviota. Después no volvió a coger un libro hasta que se encontró con un texto revelador denominado “ Conversaciones con Dios” de Nale Donald Walsh. Fue tanta su devoción por este material que lo considera La Biblia del  siglo XXI.
Aunque no profesa ninguna religión tiene claro  su concepto de espiritualidad, interrumpe unos minutos  para servir un tinto a un cliente  y a su regreso descarga un discurso  que  podría aparecer  en un manual para la vida: “Dios siempre será  su  amigo y no tenemos que tener una imagen de él  como un  viejo de  barba  y regañón buscando como juzgarlo a uno para  un  juicio  final  que no existe porque  la vida no se  podrá terminar  y  por eso  Dios  está  en todas  partes   y en  toda parte  del mundo  y  el universo. Por qué , porque es la  vida.  Lo único que le interesa a él es que todo el mundo haga, que sirva para algo que sea bueno con  su  prójimo y no le  preocupe ni el bien ni el mal  esa es la perspectiva de  ver los  momentos que  tienen frente  con  la  vida. Cuando algo no  sale   bien  simplemente  es la oportunidad para crecer y para ganar  y la  verdad uno nunca  pierde ni  gana porque siempre  el perder  es ganar, uno  aprende  al  perder, porque cuando a uno le sale todo bien uno dice ah no  soy el  rey, pero cuando le  sale mal  ¡Ay! Por qué  a mí o esto o lo otro… No ahondemos  nunca en lo negativo ni  en la oscuridad.  Siempre  busquemos lo  positivo y la luz.  En lo más  malo, en el  momento más  oscuro siempre  hay algo de  perfección  y Dios te ama, tal y como  eres, así te hizo y la  única idea  es que todos seamos cada vez mejores hasta llegar a ser magníficos y así ser luz en el planeta y ser luz para todos y al mismo  tiempo que todos aprendamos a ser maestros en esta vida”.

Toma un respiro y remata  con estas palabras como balas de una metralleta: “Que habrá un juicio final, un padre amoroso que  va a juzgar  a un hijo, para qué y qué sentido tendría, ese es un  Dios inventado por el  hombre para  manipular al hombre con una  palabra horrible  que  se llama  la  culpa. El diablo no existe, pero la culpa es el peor enemigo del  hombre”.
Me pide disculpas por tenerse que retirar. No sin antes confesarme que en este lugar se ha re encontrado, pero que por  momentos  también ha perdido su  norte. Tras un “ Ciao bambino” en un italiano fluído veo como se aleja esa figura escuálida en búsqueda de su futura Dulcinea, mientras yo , como buen Sancho parafraseo en mi mente la  frase: “perderse también es caminar”.




09 abril, 2014

LECTOR PROMISCUO.






Confieso que por estos días me he transformado en un lector promiscuo. Mis pupilas han cabalgado por algunas entrevistas periodísticas, capítulos de la Biblia y fragmentos ejemplares de Hamlet de William  Shakespeare. 

Mis impulsos por encontrar una voz que me ayude a construir el  proyecto de mi  próxima novela revela ese aspecto neurótico y obsesivo que se nos despierta en la mayoría de  escritores. 

Gracias a la generosidad de la gestora cultural de una pequeña biblioteca comunal, a unas cuantas cuadras de  mi casa, es que he podido bucear en diversas propuestas  narrativas. Sin embargo todavía no he encontrado la que me enamore. 

Intenté con URSÚA  de William Ospina, pero me aburrí en los dos primeros capítulos. Después  probé con Ceiba de la  Memoria de Roberto Burgos  Cantor y me ocurrió lo mismo que con el  primero. Y así me la he pasado con varios autores entre ellos MURAKAMI, PAHMUK, entre otros. 

Hoy por casualidad me encontré con una novela de un autor, que al parecer no es muy conocido, eso me llamó la  atención, su nombre es Humberto Ballesteros y su novela  titulada : Razones para destruir una ciudad, ganó el Premio Nacional  de Novela  Ciudad de Bogotá 2010. 

Me interesó el lenguaje sencillo con  que arranca, la propuesta de un personaje llamado Natalia que crea una ciudad que cataloga como Venecia  para utilizarlo como un escape para el entorno en el que vive. Posee frases cortas pero contundentes que le imprimen fuerza al primer capítulo: " Comencemos.

A veces la forma como nació te parece  evidente. Otras se te antojan difíciles de recordar. Es difícil, porque cuando  Venecia comenzó  todavía no sabías que existía una ciudad con ese nombre".

Prometo contarles más cuando la termine. Por ahora seguiré en mi promiscuidad literaria que me ha convertido en un polígamo. 

06 abril, 2014

LA PACHA MAMA.


No hay mejor manera de encontrarse con uno mismo que contactándose con la naturaleza. Con esta afirmación inicio mi  crónica de un domingo cualquiera.  Eran eso las  seis y cuarto de la mañana  cuando desperté. Mi sobresalto fue al percatarme que los rayos del sol atravesaban  la cortina de mi habitación. Pensé que se me había pasado la  hora para la  cita esperada: una caminata por la laguna de sonso. El encuentro fue en las instalaciones del instituto en el que dicto clase de comunicación. 

Salí en mi motocicleta  a la hora indicada para llegar justo a tiempo, sin embargo no me  había informado que ese mismo día se había organizado un evento ciclístico de grandes dimensiones por la calle quinta, lo que me obligó a buscar una nueva ruta que me llevara a mi destino. Por obvias razones me retrasé, afortunadamente no fui el único ya que los organizadores del   evento padecieron el mismo percance. 

Entre los asistentes, en su mayoría estudiantes, sumaban alrededor de ciento veinte personas aproximadamente. La moto la dejé en un parqueadero y luego me ubiqué en el último de los tres buses que estaban disponibles para el viaje. Obeservé que ese en particular  llevaba placas de Jamundí.  

El trayecto se me hizo corto, tomando en cuenta que nadie se sentó en el puesto contiguo así que aproveché para ponerme los audífonos de mi ipad  y escuchar  las canciones de mi predilección. 

El sol a las once de la mañana nos abrazó con todas  sus fuerzas. Al bajarnos de los vehículos iniciamos la esperada caminata que duró alrededor de cuarenta minutos. Entre aves que planeaban  por un cielo despejado , una lora que al parecer estaba enferma porque no podía volar y un halcón que se posó en la  rama de un majestuoso árbol, generó que esta experiencia fuera inolvidable. 

El paisaje era hermoso, y es ahí cuando uno entiende que la mejor manera de recargar energías es contemplando ese regalo tan maravilloso que es la fauna y la flora de nuestra región.  Gracias a estas salidas es que entendemos lo importante que es cuidar el medio ambiente. 

Defintivamente tenemos que salvar al planeta.



03 abril, 2014

LA CRISIS ES UNA OPORTUNIDAD.

La vida es un laboratorio para experimentar. El método del ensayo y error es uno de los mecanismos vitales para seguir en la búsqueda de nuestra felicidad. Entender que el equivocarse también hace parte del conocimiento es una prueba que podemos  disfrutar de lo que inicialmente consideramos negativo.

Para los japoneses la crisis  es una oportunidad. Y si entendemos esta filosofía de vida no nos deprimimos en el instante en que nuestra novia nos termina. Esa es la oportunidad de liberarnos y de encontrar una mejor opción. Si se nos trunca una posibilidad laboral, lo que el Eterno nos está diciendo es que tenemos el chance de utilizar ese tiempo en una  actividad que amamos que puede estar entre leer, escribir, aprender un nuevo idioma o ejecutar un instrumento musical.

Si queremos ser felices necesitamos separar un espacio de cada día para escuchar a nuestro corazón y no a nuestra mente. A veces, y aclaro que en ocasiones caigo en ese juego, interpretamos la existencia desde la intelectualidad y creemos que ese  es el camino a la felicidad. De ahí que nuestros pensamientos se conviertan en  caldo de cultivo del ego, el orgullo y la  soberbia.


Cada golpe, cada piedra en el camino debe ser un instrumento de aprendizaje y de evolución espiritual.  Facundo Cabral plantea que es permitido que uno se caiga, pero no quedarse en el  suelo. La vida es movimiento y por una mujer no se puede perder del resto. Por eso estoy aprendiendo que en las mañanas, al despertarme, es un buen día para empezar.

03 marzo, 2014

DUELO EN LOS MICRÓFONOS.

Anoche me enteré de la  muerte del hijo del periodista  judicial  Álvaro Miguel Mina. Alaín Mina, de 32 años de edad, era un abogado que también trabajaba como  periodista. A este joven su vida le  cambió tras oponer  resistencia  ante unos delincuentes que quisieron robarle su moto en el barrio San Luis. 

Al presunto culpable lo capturaron el pasado fin de  semana y cuenta con la  edad de  diecinueve  años. Ésta es una señal de que hay que ser más drásticos con las penas a menores de  edad que incurran  en este tipo de  delitos. 

A Álvaro Miguel lo conocí cuando hice mi práctica en los  micrófonos de Caracol. Para él no me queda más  que agradecimiento.  Y sé que nada le  devolverá a su hijo. Sin embargo que este caso sirva para que los gobernantes de la ciudad tomen las medidas necesarias para  atacar la inseguridad que aqueja a La Sultana del  Valle.

07 febrero, 2014

UN CHAPLIN EN EL TRÓPICO.

El bastón le da un aspecto borgiano a nuestro Chaplin.


Eran eso de las diez de la mañana. El firmamento plomizo observaba, como un narrador omnipresente, a mi diminuta figura desplazarse por los senderos  de la Plazoleta del CAM . Mi intención era cazar a un personaje para escribir una historia, cual ave de rapiña acecha su alimento.  Mientras tanto contemplo los rostros adustos de los transeúntes, quienes al parecer se sumergen en sus cuentas por pagar. Identifico a una potencial fuente: un hombre de mediana estatura, sombrero hongo, zapatos gigantes y un diminuto mostacho que se mimetiza en la pintura de su cara.  Me percato que dialoga con un grupo de policías de manera jovial. Espero el momento indicado para abordarlo. En ese instante aparece uno de mis estudiantes para decirme que él lo vio primero. No discuto. Dejo que él lo entreviste mientras yo funjo el rol de fotógrafo.

Su nombre de pila es Luis Gonzága y aunque su imagen distaba a la de un santo, sus guantes blancos y su traje oscuro lo hacían  inmune al calor. Me llamó la atención que apenas mi estudiante apagó la grabadora, él se atrevió a  darle consejos. Después le habló de la indolencia  de los  políticos y de su labor como imagen de varias campañas en la  ciudad. Por esta época está ubicado al frente del Batallón Pichincha  conscientizando a los conductores para que no mezclen el licor con el volante. 

Nuestro Chaplin, a pesar de tenr prisa dialogó con nosotros con devoción. Nos prometió que su sentido de pertenencia por la ciudad se iba a ver reflejado en un proyecto  a futuro. De repente un hombre en bicicleta lo saluda. Era un vendedor de aromáticas. Gonzága le pide una  y le pregunta que si tiene de vuelta de un billete de  veinte. El vendedor  le dice que no. Se retira y le fía la bebida. 

Nuestro Chaplin nos pide permiso para retirarse, porque iba a hacer una diligencia a la Alcaldía. Se despide y se retira de manera rauda  no sin antes enseñarnos su dentadura desvencijada a través de una sonrisa. 

03 febrero, 2014

Novela Feroz.



La semana pasada me  terminé de  leer " La  ley de la  ferocidad"  del escritor  argentino Pablo Ramos. Confieso que demoré porque en ocasiones no aguantaba  el ritmo trepidante  de la obra. Por momentos el personaje de Gabriel Reyes se me tornaba  pesado con tanta rabia y tanto odio que destilaba en sus monólogos. 

Gabriel es un tipo con  mucho dinero. Para los demás ese detalle es  sinónimo de  orgullo, sin embargo para él es su propio infierno. El detonante de esta historia es la  muerte  del padre del protagonista.  " Hace cinco años , la mañana de julio en que mi padre  amaneció  muerto, Buenos Aires parecía  haberse  perdido bajo la neblina".

La historia  es narrada desde el punto de vista de la distancia. Desde un hecho que ya pasó pero ha calado en la vida de un personaje que al final nos demuestra que este acontecimiento lo ha convertido en escritor. " A más de  siete  meses de haber empezado a escribir esta historia me  levanto mucho antes del amanecer como  expulsado de la cama por un resorte, por una necesidad que no había sentido nunca  tan fuertemente arraigada en el cuerpo, en la punta de los dedos".

Toda la novela está narrada en una primera persona que nos sumerge en los pensamientos de un hombre acongojado para zambullirnos en un ambiente  de sordidez,  drogas, putas y alcohol: 
" No recuerdo mucho la  primera vez . Luces rojas y verdes , penumbra de  lugar mafioso. Decenas de  pibas  de diferentes edades.Algunas verdaderamente horripilantes. Otras misteriosamente bellas, como aguamarinas sumergidas en el lodo de una cloaca.  Me  senté a una mesa. No había  muchos clientes, a excepción de dos tipos que parecían bolivianos , doblados sobre la barra  con las cabezas casi una sobre la  otra. Una vieja  se me acercó , se inclinó sobre mí  y me preguntó si me iba a  servir algo. Yo  no estaba tan colocado por la droga, tenía en la cabeza a mi padre, pensaba que tenía que irme de ese lugar".

Recomiendo esta novela que hace parte de una trilogía y postearé algunos vídeos con el autor. Mientras tanto sigo encantado con un nuevo autor y una novela de la cual les estaré hablando.

25 enero, 2014

Me devolvió la sensibilidad.





Confieso que después de leer tan malos comentarios de la ópera prima de Eugenio Derbez, 'No se aceptan devoluciones', película que es considerada como un éxito de taquilla en la cartelera actual, corrí a verla. A pesar de conocer con antelación el desenlace, es decir que no me iba a jugar sucio la triquiñuela narrativa, me gustó. Es más, sin ningún tipo de pudor puedo revelar que me sacó lágrimas.

La historia inicia con la enseñanza de un padre a su pequeño hijo que obliga a lanzarse desde las famosas peñas de clavadistas en Acapulco, lo encierra en un cuarto oscuro en medio de un cementerio hasta la medianoche y  le pone una araña a caminar sobre su cuello, todo con el pretexto de enfrentarlo a sus peores miedos. De repente  nos encontramos con la imagen del protagonista veinticinco años después y descubrimos que su peor temor es el compromiso. De ahí que veamos en cuestión de minutos el prontuario de féminas  que desfilan por sus labios.

Todo cambia cuando una de las tantas mujeres le entrega una bebé con el argumento que es hija de los dos. Ella le pide dinero para pagar el taxi y decide dejarle la responsabilidad a él. De ahí el personaje decide buscar el paradero de la madre de la nena en Los Estados Unidos con  el único objetivo de safarse de esa obligación. Sin embargo ese acontecimiento le da un giro a la historia para convertir al protagonista en un padre ejemplar.

Hasta ahí  se podría decir que es una historia trillada.  Recuerdo la película' Tres hombres y un bebé con Tom Selleck, Steve Guttenberg y Ted Danson. De igual manera existe otra  referencia más  cercana  como "Papá genial" en la que Adam Sandler es un abogado treintañero que no quiere responsabilidades y al ver  que sus amigos se casan  decide adoptar a un niño de  cinco años. Pero a lo mejor por tratarse de una versión latinoamericana a ésta la siento más cercana.

En cuanto a la estructura me parece sencilla, todos los elementos van hilvanados con la  pretensión de sorprender al  final ( la niña muere). Algunos personajes me  parecen acartonados, por ejemplo aquel de cabello ensortijado y gafas espesas que  contrata al protagonista como doble de cine aparece al inicio  hablando como un gringo con la imagen de  cualquier caleño que nos encontramos en la calle.  Lo paradójico del asunto es que al parecer lo olvida en el transcurso de la historia y termina por expresarse como un chicano normal y ordinario. 

Pero lo más interesante de la película es que el poder de la  verosimilitud caló en mí. Y lloré.Me decía a mí mismo: "hombre Mauro esos son actores, es una puesta en escena, eso no es real", pero en mí reapareció el fantasma de la muerte de mi padre, que pensé que había exorcizado en mi novela y de igual manera me atormentó la idea de pensar en la partida de mi madre.  


Al final de la película el narrador nos cuenta que aprendió la lección. Que entendió que su padre hizo todo para  prepararlo en la vida para que fuera más fuerte y tuviera las  herramientas para defenderse. Y fue allí cuando me sentí más identificado. Y padre si algún día nos volvemos a ver espero te sientas orgulloso de mí.
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