28 agosto, 2007

El A,B,C de la escritura no existe.


Me he tomado un tiempo prudencial para recapacitar sobre mi oficio como blogger y escritor. Y buscando en la internet me he encontrado con un texto magistral de Ricardo Bada en el blog http://clar-let.blogspot.com/, en el cual concluye que las fórmulas para escribir no existen y que por obvias razones, cada escritor debe seguir sus intereses para poder encontrar su propia voz.


Aunque no niego que he buscado esa fórmula mágica en la técnica de diferentes autores, al final, me he dado cuenta que muchos de los maestros, tienen razón en afirmar que en lo que a muchos de ellos les ha resultado exitoso, en otros puede desencadenar un enorme fracaso.


Al primero que le escuché esa frase fue al escritor antioqueño Jorge Franco, autor de Rosario Tijeras, Paraíso Travel y Melodrama, que hace unos años ofreció una conferencia en el Centro Cultural de Cali acerca de las técnicas que utilizaba para escribir. De sus apuntes especificó que su recurso primario era la investigación y se abstuvo de dar consejos a nóveles escritores, porque auguró, que cada cual tiene su manera de contar.


Igualmente me remito a un texto que compré en un taller literario con Alberto Esquivel, el cual se titula, "EL OFICIO DEL ESCRITOR", en donde se compilan una serie de entrevistas a escritores memorables de la historia de la literatura universal, entre quienes se destacan: Katherine Anne Porter, Henry Miller y William Faulkner, entre otros.


Por cierto una de las respuestas que más guardo en mi mente es la que expresa Faulkner cuando le preguntan por la técnica que utiliza a la hora de escribir y él responde:

" Si el escritor está interesado en la técnica, más le vale dedicarse a la cirugía o a colocar ladrillos.Para escribir una obra no hay ningún recurso mecánico, ningún atajo. El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse de sus propios errores; la gente sólo aprende a través del error."

17 agosto, 2007

Los vicios de la lectura


Leyendo el boomeran, http://www.elboomeran.com/ , descubro un sinúmero de vicios que tenemos los seres humanos al leer. En uno de los programas de la cadena SER, se hablaba sobre los manías a la hora de leer un libro y hoy Marcelo Figueras comenta acerca de sus rachas de lector empedernido.


Pues bien, confieso que también tengo mis rachas, por cierto en este instante no paro de leer, son horas sentado frente al computador, buscando cuanta página esté ligada a la literatura o al periodismo cultural.


Es como si un zancudo me hubiera picado inyectándome el más alto grado de curiosidad por el tema.Aunque siempre me ha interesado , hago la salvedad, lo que no sabía es que existiera tanta posibilidad en la internet.


Anteriormente me sentaba en un cómodo sofá, acompañado de una copa de vino tinto y música clásica a leer novelas, antologías sobre reporteros, compilados de cuentos, periódicos, suplementos literarios, cómics, en fin...


Sin embargo existen épocas en que no leo sino exclusivamente los avisos de cerrado o abierto, que se encuentran en las entradas de los bancos y almacenes de los centros comerciales. Por eso no puedo ser tan pretencioso al decir que soy un lector empedernido, cuando en ocasiones sólo me motiva leer los subtítulos de las películas que compro en DVD.


Por ahora esperaré hasta cuando me dure la fiebre. Lo que sí sé, es que me ha servido de mucho para recoger material para mis clases. Y obvio para mi crecimiento personal. Espero poder contagiar a mis estudiantes.


Vaya tarea dificil.

16 agosto, 2007

La red, un universo infinito de sabiduría

Cada mañana descubro las grandes posibilidades informativas del internet. Desde blogs dedicados a la cultura, hasta páginas oficiales de escritores famosos y directores de cine. Sin nombrar un sinnúmero de revistas on line que recorren un vasto recorrido literario.
Pues todo eso lo he estado descubriendo gracias a las páginas de amigos que comparten mis búsquedas.
Aquí voy a recomendar algunas de las cuales disfruto mucho al ingresar:
Algunas de estas páginas poseen hipervínculos que los llevará por un universo provisto de buenas plumas y de personas que nos enseñan, que, a pesar del lucro infructuoso y el Reggaeton, la cultura no ha muerto.

02 agosto, 2007

Wii, una revolución del video juego


Ayer visité a Salva, ( el amigo que me dota de un arsenal cinematográfico), para visionar alguna película. Cuando me encuentro con la sorpresa que había comprado hace un par de días una consola de un juego de vídeo, del cual yo sólo había tenido referencia a través de una publicidad en televisión.

Al inicio no niego que me aburrí, ( tomando en cuenta que nunca he sido muy asiduo a este tipo de diversión electrónica), pero al tomar el control en mis manos para tratar de simular el manejo de una raqueta de tenis, mi estado de ánimo se transformó en una euforia delirante hasta el punto de quedar exhausto, después de pasar a enfretarme con varios contrincantes en un ring de boxeo, en el cual tuve la suerte de recibir una medalla de bronce y un excelente puntaje. (Lo cierto es que hoy en la mañana amanecí con un prominente dolor en mis brazos).
Para los que no conocen Wii, es el nombre de la videoconsola de séptima generación de Nintendo, ( sucesora de Nintendo Game Cube), que tiene como elemento especial un control inalámbrico, parecido al de un televisor, que es capaz de detectar el movimiento y la rotación en un espacio de tres dimensiones. Éste además tiene la capacidad de detectar la distancia, altura, dirección y ángulos de inclinación, así como también incorpora un sistema de vibración y un minialtavoz.
En pocas palabras el éxito de esta consola es que uno como jugador interactúa de un manera virtual, con lo que se plantea en la pantalla del televisor, por ejemplo recuerdo mucho cuando tuve que tomar la pose para pegarle a la bola como si tuviera un bate de beisball o un palo de golf.
Mejor dicho, lo único que le puedo decir es que después de probarlo, usted no se querrá despegar de él. Eso se lo aseguro, tanto que desde este instante estoy cotizando para adquirir uno como regalo de Navidad.