07 mayo, 2011

FINAL FELIZ.

Gracias a los cuidados que he tenido con la comida,  me he recuperado satisfactoriamente de mis males. Ahora estoy dedicado a la culminación de mi ópera prima. Ya terminé de escribirla, lo que sigue es el proceso de corrección. 

Sueño con que salga bien librada de este primer filtro académico para hacer los ajustes necesarios y poder enviarla a una editorial. Hoy tendré que dedicarle tiempo al prólogo. Requisito que impone la Maestría para explicar de dónde sale la idea de esta novela. 

Son varios años los que llevo posteando en este blog. Experimento que utilicé para no perder el impulso de narrar. Actualmente reconozco que valió la pena. No niego que me imaginé tener mucho lectores que opinaran y que me escribieran a mi correo pidiéndome que escribiera más. Pero de lo que sí estoy seguro es que gracias al empeño y a la disciplina que le dediqué, estoy viendo los frutos en el presente de un proceso que me ha llevado a cosntruir por horas, semanas , meses  y años una obra que demuestra mi maduración como escritor. 

15 abril, 2011

CAMBIO DE HÁBITOS

Hola. Les cuento que debido a mis dolencias me he obligado a cambiar de manera drástica mis hábitos alimenticios. Abandoné de tajo los embutidos,  la carne roja y las gaseosas. Por el momento estoy almorzando en un restaurante vegetariano. También cambié el mecato por fruta. Y al desayuno le incluí el cereal. En la noche me tomo algún jugo con una mogolla integral que combino con alguna fruta y punto.

Tuve que aceptar que ya no soy un muchacho y que si quiero continuar escribiendo en este mundo debo hacer caso a los doctores. De lo contrario estaré chupando gladiolo en muy corto tiempo. Por ahora no he incorporado ninguna actividad física, debido a que no me he recuperado por completo. Sin embargo tengo muy claro que es el paso a seguir.

Bueno los dejo. Tengo con dolor y todo continuar con mi novela, que por cierto me sirve de terapia.

Chao.

12 abril, 2011

ESCRITURA DE UNA SOLA.

Acostumbro a levantarme muy temprano, ahora que mi pareja consiguió trabajo, ya saben que lo mío es darle duro a las teclas para fortalecer mi proceso narrativo. También debo contarles que mi salud no anda nada bien. Sufro de gota y mi pie derecho se me inflamó este fin de semana y fue tanto el dolor que casi no me deja caminar. Estoy a punta de pastas, que aborrezco tomar. No sé si todos los escritores somos tan descuidados con nuestro cuerpo. Pero de buena fuente me dijeron que un poeta muy famoso de la región sufre de ácido úrico, pero a pesar del sufrimiento no deja el chupe.

Para cambiar de tema quiero contarles que hace rato que no escribía en este blog. Es que dedico muchas horas a la novela y por eso preferí meterle el diente a los vídeos para refrescar el espacio. Sigo contento con mi nuevo tutor que ha seguido todo mi proceso con gran respeto. Siento que me ha aportado mucho y estoy muy agradecido por ello. Por ahora que estoy convaleciente me he dedicado más a ver televisión que a leer. Sin embargo ya me siento con más energías para arrancar de nuevo.

No creo que siga posteando los capítulos de mi novela, porque cuando la publique no la van a comprar. Pero eso sí les aseguro que está quedando muy bien. 

Chao.
 

14 marzo, 2011

Kiriku e a Feiticeira (parte 1/8)

RUTINAS III

Para quienes piensan que sólo me dedico a escribir están errados. También le saco tiempo a dos actividades que me encantan: caminar y ver pelis. Sé que no soy un ser importante y a quién le va a interesar lo que haga con  mi vida, sin embargo se los voy a contar.

Este fin de semana me vi tres películas que me encantaron en la cinemateca de la Universidad Nacional,  una de ellas fue Kirikú, una animación francesa que cuenta la historia de un niño africano que nace muy pequeño, pero con una gran astucia e inteligencia. Después  continué con El gran dictador con la participación de Charliee Chaplin. Por último vi  La Celebración, una película danesa enmarcada en lo que fue el formato Dogma.

Ayer quise salir al centro en compañía de mi pareja a mirar  la exposición fotográfica que tienen en el Museo Nacional sobre Fernel Franco. Fue interesante conocer acerca de sus inicios y de su adelantada perspectiva de la  fotografía.

Todas estas experiencias las capitalizo para fomentar mi labor narrativa. Actividad a la que estoy entregado de tiempo completo por estos días.

Kirikú Y La Bruja - Banda Sonora BSO Soundtrack

07 marzo, 2011

ESCRIBIR

Soy escritor. Así mi nombre no aparezca en  la lista de escritores colombianos. Nunca me ha publicado en una editorial. Sin embargo todas las mañanas me levanto con la ferviente convicción de hacerlo. La escritura es ante todo una búsqueda. ¿ De què?, todavía no lo sé.

04 marzo, 2011

EVOCACIONES

Ahora que estoy trabajando duro en mi primera novela me ocurre que al ambientar un espacio o al construir una escena, se me vienen a la cabeza recuerdos de mi niñez y mi adolescencia que ya había guardado en el baúl del olvido. 

Evocaciones que escavan en los recovecos del inconsciente para rescatar olores y sensaciones que me regresan a momentos de mi vida en que fui feliz.

16 febrero, 2011

RUTINAS II

Hoy me levanté temprano como todas las mañanas. En esta ocasión tenía en la cabeza una idea firme: Escribir. Ayer todo resultó positivo. Mi tutor no sólo hizo buenos comentarios de mi novela, sino que además se comprometió a trabajar conmigo para lograr mi meta:  Llegar a ser declarada tesis meritoria. 

Mientras espero a que el computador vaya cargando sus programas, abro la ventana. En el parque, que queda al frente de la casa, observo como un hombre se protege del frío bajo una carreta de madera arropado con una bolsa plástica. Algunas torcazas lo observan al tiempo que picotean en el prado para desayunar. El firmamento está opaco, sin rastro de un rayo de sol que aumente la temperatura en la capital. El tráfico de personas es reducido, contrario a los vehículos que transitan por el sector. Algunos niños caminan parsimoniosos con sus uniformes colegiales a cumplir con sus deber escolar. Mientras tanto me concentro para escribir la primera frase que me de el rumbo de esta nueva expedición.

15 febrero, 2011

RUTINAS

Me levanto temprano. Sé que debo cumplir con la rutina de la lectura matutina, que no sólo alimenta mi mente, sino también mi espíritu. Abro la página que dejé señalada desde el fin de semana. En cuestión de minutos me dejo llevar por la historia de una modelo que se suicidó en Medellín en la época en que Pablo Escobar dejó huella en una urbe aterrorizada por bombas y asesinatos a mansalva. Su autor es  con quien en algunas horas me reuniré para realizar una tutoría de mi ópera prima. No dudo que siento cierta expectativa por lo que me va  a corregir. Por cada segundo que pasa, siento una palpitación que me hace sentir como si mi corazón se me fuera a salir por la boca.

Tomo una pausa en la lectura para desayunar. Como casi siempre me encuentro con un pedazo de pan, huevo, bien sea frito o revuelto, una taza de café o chocolate y un vaso de jugo o una pequeña porción de gelatina. En algunas ocasiones comparto el comedor con otro integrante de la pensión. Esta vez afortunadamente fue John, un pastuso de unos veintitres años, alto y de contextura delgada, a quien  le interesa conversar sobre uno de mis temas favoritos: el cine. 

Al regresar a mi habitación le pido a mi pareja que me colabore con la entrega de la toalla y el shampoo. Al rato me acicalo y me siento frente al computador para mirar mis correos. Decido buscar mi blog. Leo un poco. Ya se acerca la hora del encuentro. Enciendo el equipo en donde escucho el coro de  la nueva canción de Dr Krápula: Eres solecito de mañana / se coló por mi ventana / calentó toda mi alma/ y alumbró mi corazón/...

10 febrero, 2011

ESCRIBO PORQUE LEO.

Hoy desperté con una idea clara en mi cabeza: leer el libro que apenas saqué ayer de la biblioteca. Apenas despunta el segundo mes de este año y ya mis rutinas literarias se acrecientan. Pensé tomarme unos meses de descanso, pero una jugada del destino me obligó a persistir con la idea de pulir mi ópera prima. 

Para quienes me conocen saben que no soy tan obsesivo. Sin embargo cada vez me sorprendo al descubrir mi altos grados de obstinación cuando un ciclo no se cierra de manera óptima en mi caótica vida. Así que ahora se han unido a mi cabeza dos nuevos retos: leer de manera obsesiva  y dedicar largas horas de estos tres meses a  la escritura de un género que algunos conocen con el nombre de novela. 

Aspiro que la decisión de cambiar de tutor aporte oxigenación a mi narrativa  y que en el mes de mayo pueda estar contándoles las buenas nuevas.

25 enero, 2011

PRIMER CAPÍTULO DE LA NOVELA.



EL SILENCIO DE LOS CAUTIVOS
Ante mi insistencia por pedir lápiz y papel, me trajeron un esfero y un cuaderno. Escribir fue una de las maneras de soportar las extensas horas de cautiverio.
Inicialmente escribí cuentos cortos. En uno de los relatos un hombre termina asesinando a su esposa por leer El curioso caso del Dr Jekyll and Mr. Hyde. En otro, un platillo volador abduce a un campesino, a quien regresan a la Tierra con la misión de entregarle un mensaje al Papa. Pero el que más disfruté escribir fue el de un fantasma que se le aparecía a los actores en el rodaje de una película y es quien narra los pormenores de la filmación. Después me dediqué a consignar cada acción que se generaba por parte de mis captores en ese asfixiante ambiente. Desde el instante en que se levantaban, sus horarios de comidas, hasta sus espacios de ocio, que por cierto eran prolongados.
Al pasar los días la rutina me molestó. Escuchar sus risas estridentes, el chocar los dados contra el vidrio y estar atado a esas putas cadenas. Al menos la comida cambió, ahora me servían una colada que constaba de harina, agua y azúcar. Ya no tenía diarrea, lo que sí es que había bajado de peso en tiempo record. Hecho que nunca logré por mi propia voluntad.

Para llevarme al baño se turnaron. En una semana uno, a la siguiente el otro. Al que le llamaban “Carelija”, era un hombre de cabello lacio y oscuro, su contextura era gruesa, su cuerpo estaba lleno de tatuajes y su rostro estaba poblado de agujeros, al parecer por un corrosivo acné en su adolescencia. Él era el que más me intimidaba. Siempre amenazaba con matarme si intentaba escapar. Por eso nunca opuse resistencia demostrando obedecer a cualquier orden que me diera.
Esa noche los dos maleantes estaban pasados de tragos. Escuché insultos de parte y parte. Hice el acostumbrado ruido con las cadenas para indicarles que necesitaba ir al baño. “Carelija” me llevó. Caminaba tambaleándose de un lado a otro. Ya dentro del baño, escuché disparos. Esperé en silencio durante unos minutos. Al salir vi los cadáveres tirados en el suelo nadando en un charco de sangre. Salí de la casa, no tenía ni la menor idea en dónde estaba, me sumergí en la espesa vegetación de un bosque tenebroso. Del cielo se desató una lluvia de sangre. Quise protegerme bajo las ramas de un árbol, un rayo cayó sobre mi cuerpo, partiéndolo en dos.
Desperté empapado en sudor. Llevaba varios días sin bañarme y ya apestaba. Desde ese instante en mi cabeza se había inyectado una sola idea: Escapar.
Para amilanar los eternos instantes del cautiverio preferí rememorar momentos de mi vida, como cuando conocí a esa chica de cuarenta centímetros de estatura, brazos rechonchos y cortos al igual que sus piernas. Yo era uno de esos que en la cabeza almacenaba un sinnúmero de  fantasías sexuales y el estar con una enana era uno de esos sueños incumplidos. Su nombre era María Victoria, más conocida en el medio universitario como “Vicky”. Me la presentó Juan, un compañero de clase quien estaba interesado en Melina, la mejor amiga de la diminuta joven. Las dos nos llevaban tres semestres de ventaja. El encuentro se dio en una de las mesas de la cafetería de la universidad. Estábamos los cuatro conversando de aspectos frívolos, pero mi interés apuntaba en hablar sólo con ella. Así que opté por pedirle el favor que me acompañara a tomar una gaseosa, a Vicky la idea le gustó, una vez hicimos la fila para comprar, la avasallé a preguntas. Qué si aquel docente era más jodido que el otro y que cómo era la metodología de fulanito y que si sutanito hacía pruebas orales o escritas. En fin, un cuestionario que no me importaba en lo absoluto, pero que sirvió como carnada para que al menos ella estuviera interesada en hablar conmigo. En una ocasión nuestros horarios coincidieron en uno de esos huecos que teníamos entre clase y clase. Optamos por volarnos para la Universidad del Valle. Allá armamos unos porros y nos acostamos en el césped. Vi como la enana se convertía de un momento a otro en una gigante y de repente retomaba su estado natural. Entre la traba  sentí como una mano abollonada había desabrochado el ingreso a mi zona púbica, ese tacto sudoroso oteó mi miembro erecto. Fue sólo que lo acariciara un poco para que un líquido viscoso mojara las falanges de la joven. El fin de semana siguiente  Vicky fue mi invitada de honor para un paseo en una finca a las afueras de la ciudad. Fue un sábado en la tarde cuando arribamos a una casa campestre acompañados de un modesto mercado, que nos duró hasta nuestra hora de regreso a la urbe. Esa noche jugamos cartas en una pequeña mesa ubicada en un pasillo. Para protegernos del frío nos pusimos chaquetas, guantes y gorros. Sin embargo fue el aguardiente lo que me mantuvo en pie hasta la hora de ir a dormir. Sólo fue  incorporarme de la silla, para llegar al cuarto que nos tenían preparado, y sentí que la cabeza me dio vueltas, al ver la cama me tiré en ella y quedé profundo. A la mañana siguiente me levanté  indispuesto por el dolor de  cabeza y las náuseas que me ocasionó la exagerada ingesta de licor. En el trayecto de regreso a la ciudad tuve que doparme para poder aguantar  el recorrido. Los somníferos no sólo generaron que el malestar por los tragos de la noche anterior desaparecieran, sino  también los sonidos de las palabras de mi compañero quien no me volvió a hablar.
Otro de los recuerdos fue en mi época de la adolescencia en Cali. Nunca olvido la empatía que sentí con ese ser de ruana, termo de tinto para espantar el sueño,  bicicleta y machete al cinto. Su nombre: Serafín, un hombre de baja estatura, cabello liso, color cobrizo en la piel y una chispa que caracterizaba su malicia indígena. Con él compartí mi gusto por contar y escuchar historias. Mientras yo le narraba las películas que veía en el cine, él me correspondía con sus anécdotas de espanto. Una noche me contó que en una madrugada que se encontraba de turno escuchó una voz aguda lamentarse a lo lejos. Insistió que se trataba de la mismísima Llorona, de quien le había hablado su abuelo cuando Serafín era apenas un niño. También me contó que en una ocasión se quedó dormido sentado en una pequeña butaca y sintió que le lanzaron varias piedras a su gorro de vigilante. Despertó y al no ver a nadie siguió durmiendo. Sólo fue cuestión de minutos y el ataque con las piedras se intensificó. Serafín se incorporó de la silla y desenvainó su machete de manera desafiante. De repente escuchó una risilla burlona proveniente de la copa de un árbol. Encendió la linterna y señaló hacia donde escuchaba el ruido. Se sorprendió al ver un ser de pequeñas proporciones, que ocultaba su rostro debajo de un inmenso sombrero. Me confesó que durante esa semana, no pudo conciliar el sueño. Pero nada como la historia en la que le dieron libre un jueves santo y se fue, junto con su pareja, a bailar a Juanchito. Esa noche la discoteca estaba a reventar. Serafín se había instalado en una mesa frente a la barra. Él observó como un hombre alto,  de cabello corto y traje blanco se sentó frente al barman a conversar con él. Las muchachas más atractivas se le acercaron, lo abordaron, le ofrecieron licor y luego lo sacaron a bailar. De repente aquel simpático ser se transformó en una bestia con cachos en su cabeza y sus pies se convirtieron en cascos. Un olor a azufre penetrante se propagó por todo el lugar. Muchas de las personas que estaban ahí corrieron despavoridas. Serafín me contó que prefirió quedarse en su sitio junto a su acompañante para evitar un accidente. Él vio cómo la chica con quien bailaba ése, a quien todos catalogaron como el Diablo, terminó sin vida  en plena pista con sus brazos achicharrados.

24 enero, 2011

PIENSO LUEGO ESCRIBO.

Acabo de entregar mi primera novela a la Maestría.  Se llama: " Me llamo Morris". Trabajo al que le invertí muchas horas sentado frente al computador tratando de hallar el tono de voz del narrador, la construcción de la estructura, entre otros elementos que hacen parte de la búsqueda de un escritor.

Confieso que no fue fácil. Sumar una buena cantidad de lecturas para buscar alguna influencia que me guiara para contar una historia con la que me sintiera cómodo, además de la recepción de comentarios que me obligaron hacer cambios que alteraran de cierta manera el destino de mi personaje, convirtieron mi incursión literaria en un salto a la exploración.

Dentro de poco tendré que asistir a la sustentación de mi ópera prima. Depende de cómo me vaya el próximo primero de febrero con los jurados, obtendré mi título de Master en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia.

En el próximo post les regalaré un fragmento de uno de los capítulos. Espero sus comentarios.